domingo, 17 de junio de 2012

Capitulo 2: Una extraña llamada.




Habían pasado varias semanas desde el incidente a pesar de ello Pili y Li seguían muy agitadas por lo ocurrido. No hablaban de otra cosa cada vez que se reunían hasta que una noche.
- Joder es que menuda pasada, sigo acordándome de cuando le pegaste ese patadón en la boca.- Comentaba Li mientras se preparaba otro cubata, esa noche se quedaba a dormir en casa de Pili. – Mmm… no se… deberíamos anunciarnos en el periódico o algo.-
- Jajajaja, si claro… O abrir una oficina en plan detectives ¡No te jode!- Contestaba Pili terminando de secarse el pelo, se acababa de duchar.
- Tia… ¡Esa idea es cojonuda!- El alcohol empezaba a hacer notar sus efectos.- ¿Te lo imaginas? Buah, sería la hostia.- La chica imaginaba como sería ser detective.

La noche trascurrió tranquila mientras las dos chicas hablaban de la idea de la oficina. El Jack Daniels inundaba sus venas poco a poco, entre risas y situaciones imposibles. Hasta que finalmente terminaron durmiéndose.

Los primeros rallos de sol entraban por las rendijas de la persiana, iluminando tenuemente la habitación. El teléfono comenzó a sonar.
- Hostias, argh… ¿¡quien coño llama al puto teléfono a estas horas!?- Pili se despertaba sobresaltada y con una horrible resaca.- ¿Quién es?- Pregunto con la voz ronca.
- Si, estooo… hola… yo…- Una voz suave y dubitativa le respondía.- ¿Eres… Pili?-
- ¿Quién lo pregunta?- Pili se estaba quedando medio dormida.
- Esto veras… tu y una amiga tuya ayudasteis a una chica de mi clase hace unos días… ¿no?- Pregunto la persona al otro lado del teléfono casi en un susurro.

Hubo un prolongado silencio ya que Pili se había quedado dormida con el teléfono en la mano. En ese momento Li, que se había despertado por el ruido, cogió el teléfono de la mano de Pili.

- ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? EH, HOLA- Repetía una voz al otro lado del teléfono.
- Esto, hola… ¿Quién eres?- Pregunto Li.
- Yo… tu no eres la chica con quien estaba hablando.- El chico al otro lado estaba confuso.- ¿Quién eres?-
- Pues no, no soy Pili, ella se ha quedado dormida. Yo soy una amiga suya, Li.- Contestó mientras bostezaba.
- Ah, tu eres la otra chica.- dijo con un hilo de voz.- Verás vosotras ayudasteis el otro día a una chica y quería pediros ayuda con un asunto.-
Li se quedó callada unos momentos antes de contestar, no podía creerlo. Hace cosa de unas horas estaban hablando de abrir una oficina para ayudar a gente y ahora esto. ¿Sería alguna especie de señal de jodido Dios?
- Si… perdón… es que me acabo de despertar… ¿Quieres que nosotras te ayudemos?- Li no salía de su asombro.- ¿De que se trata? -
- Bueno… es un tema delicado… ¿Nos podríamos reunir en algún lugar?-
- Mmmm bien deja que piense. ¿En el bar La Madame a las seis?- A Li le encantaba ese bar.
- Bien, allí nos vemos. Gracias…- Y acto seguido colgó el teléfono.

Li no salía de su asombro, todavía no se lo creía. Pellizco a Pili para saber si estaba soñando.
- ¡Ay! Coño, porque cojones me pellizcas.- Pili se despertó con un intenso dolor en el brazo.

viernes, 15 de junio de 2012

Capitulo 1: Aquella noche.




 Era una noche de invierno, la lluvia que castigaba la ciudad los últimos días había cesado. Una muchacha solitaria regresaba a casa, había salido de marcha y se le paso demasiado la hora.
Unos pasos detrás de ella hicieron que sus niveles de ansiedad aumentaran, cuando de pronto una mano tapo su boca. El grito quedo amortiguado y los ojos de la muchacha miraban de un lado a otro intentando ver algo.
-Shhhh, guarda silencio putita, si te portas bien no saldrás herida.- Susurró una voz grave en su oído.- Y ahora te vas a estar quietecita mientas me aseguro.- El hombre ato un pañuelo rojo, amordazando así a la chica.
La dio la vuelta y la muchacha finalmente vio la cara de su agresor, un hombre de mediana edad, casi totalmente calvo, con unos ojos cargados de lujuria en ese momento. La tiró al suelo, le subió la falda y le arranco las bragas. La muchacha esta muerta de miedo, no hacia otra cosa nada más que llorar.

-Joder tia, mira que tarde es, te dije que mañana tenía que madrugar.- Dijo Pili mientras aceleraba el paso.- Mañana tengo que ir a la puta mierda esa.
- Relaja la raja, que no es tan tar…- Decía Li cuando Pili la mando callar.
- Chsss, Li escucha ¿Lo oyes?- Susurró esta a Li.

Se quedaron unos segundo escuchando percibiendo los sollozos provenientes de una callejuela cercana. Ambas chicas se acercaron sigilosamente al sitio de donde venían los sollozos.
Se asomaron por la esquina y vieron como el calvo se bajaba los pantalones y a la muchacha llorando, tirada abierta de piernas. Las chicas sintieron en ese momento una mezcla de sentimientos asco, desprecio, pena, miedo… Pili fue la primera en reaccionar se abalanzo contra el tio, propinándole un buen empujón con el hombro, que derribo al violador al suelo. Li aparecía justo detrás de ella y le asestó una patada con toda su fuerza y su rabia en los cojones. Y luego otra y otra y otra más.
-¡¡¡HIJO DE LA GRAN PUTA, CABRÓN DE MIERDA, DESHECHO DE LA SOCIEDAD, PUTO SALIDO DE MIERDA…!!!- Gritaba Li mientras le pateaba la entrepierna.

El violador calvo se retorcía de dolor, de su garganta solo salían gritos de horror y comenzó a llorar. Mientras Pili ayudaba a la muchacha a ponerse en pie y le quitaba el pañuelo de la boca.
- Tranquila, tranquila, ya pasó.- Dijo mientras abrazaba a la chica.- Li ¡Ya basta!- Grito Pili.- Creo que ese hijo de puta no podrá volver a usar su pajarito por mucho tiempo.- Sentencio mientras dejaba a la muchacha y se acercaba a Li.
 -So…Sois… sois una putas, una perracas. Cof, Cof, cuando me… recupere os encontraré…so putas.- Se aventuró a decir el calvo, convaleciente aun por el dolor.

En ese momento la ira de Pili se dejo notar en la boca del violador, el puntapié que le propino en toda la boca hizo que parte de su dentadura saltase por los aires.
- Valiente hijo de la grandísima puta. Mas te vale que no volvamos a verte o la próxima vez… la próxima vez…- Pili dudó, en ese momento se dio cuenta de que habían hecho.
-Te mataremos puto cobarde de mierda.- Li terminó la frase, su mirada hacia el hombre era tan fría como el hielo, fría y sincera. Hasta el calvo se asustó.

Las tres chicas salieron de la callejuela, acompañaron a la muchacha a su casa. Esta no dijo nada en todo el camino salvo un gracias al final. Cuando por fin se quedaron sola.
-¿Hostias tia que cojones hemos hechos?- Pili se sentía rara.
-Joder que puto subidón, esto es mejor que todo el alcohol y las putas drogas juntas.- Li estaba eufórica.- Hemos salvado a una chica de un jodido violador, somos Heroínas jajajaja.- Li dejo escapar una risa nerviosa.
- Tia, nunca creí que fuera capaz de hacer algo así, dios que chute de adrenalina.- la eurforia de Li era contagiosa.- Hostias ¿Como nos ha llamado el hijo puta ese? –
- Perracas, creo- Respondió Li.
- Perracas…Mmmm. Me gusta…- Dijo Pili mientras pasaba la mano sobre los hombros de Li.
- Cuidado delincuentes ha llegado las…- Comenzó a decir Li.
- PERRACAS.- Gritaron las dos al unísono. 

lunes, 11 de junio de 2012

Perracas: El Comienzo.



"La escasa luz que iluminaba el callejón dejaba entrever la figura de una mujer. Sus botas hacían que sus pasos resonaran en el callejón. La pistola que portaba en su mano derecha dejaba escapar destellos cuando la luz de las farolas le alcanzaba.

Un ruido un poco adelante hizo que la chica se pusiera alerta, con un rápido movimiento arrimó su espalda contra la pared, agarrando la pistola con sus dos manos y permaneció alerta uno segundos.

Alguien dobló la esquina, era una mujer rubia, con un pelo largo y rizado, unos labios carnosos y unos senos descomunales. Portaba un revolver, una magnum para ser más exactos, al ver a la otra chica allí en posición de alerta gritó:
-Puta ¿Que haces ahí escondida?- Dijo mientras bajaba el arma.
-Hostias Li, no aparezcas así sin avisar ¡joder, casi te reviento la cabeza!- Respondió la chica bajando el arma también.

De repente un sonido llamo la atención de las 2 chicas, el sonido provenía de una de las escaleras de incendio del callejón.
-Allí esta el hijo de puta, Pili a por el.- Susurró Li.
Ambas comenzaron a correr en dirección a la escalera. Li ayudo a Pili a llegar hasta la escalera corrediza y la deslizo hasta abajo, para que Li pudiera subir. Las chicas prosiguieron la persecución del individuo hasta la azotea.
-Alto ahí, ¡Hijo de puta!- Grito Li con todas sus fuerzas.- No quiero tener que disparar mi Pollaco y que tu cabeza parezca confeti.-
- ¡P…Pe…Pero porque me estáis siguiendo!- Pregunto el hombre con los ojos desorbitados al ver el tamaño de el arma que portaba Li.
-Oh ¿No te acuerdas? Maldito desgraciado.- Pregunto sarcásticamente Pili.- Anoche estuviste en el Zorra’s y te bebiste el cubata de mi amiga Li.-
- ¿Por eso me estáis siguiendo? ¿Sois tontas o que?- El tono del hombre estaba cargado de desprecio.- ¿Por qué me bebí el cubata de una zorra?- El odio de esa ultima palabra hizo que Li entrase en un estado de ira profunda.

Un sonoro disparo reventó la rodilla del hombre, que cayo gritando del dolor. La sangre empezó a inundar rápidamente el suelo. Li se acercó a el y lo agarro de la pechera.
- Mira hijo de la gran puta, nadie me llama zorra y nadie, repito NADIE se bebe mi alcohol.- Y lo soltó de golpe haciendo que su cabeza golpease contra el suelo.
- ¿Hola, 112? Si verá hay un hombre herido en la azotea de edificio San Cristobal. Si, es urgente tiene la rodilla reventada. Si, un accidente. No, zorra no se su edad ¡JODER MANDEN LA PUTA AMBULANCIA O SE MUERE!, Hostia ya…- Y colgó el teléfono.- Tia Li te has pasado un poquitín…-
-Los cojones, que le den. Si se hubiera arrepentido no habría sufrido tanto.-
-¿Quién coño sois vosotras?- Dijo el hombre en con una voz débil.

Ambas chicas se giraron. Una era morena, con el pelo por debajo de los hombros, vestida con un corsé que realzaba sus exuberantes formas. Y una minifalda gótica acompañada de medias de rejilla y unas botas enormes. La otra era la rubia de enormes pechos, vestida de cuero negro y taconazos.
-Nosotras somos Li y Pili, baby.- Dijo Li
-Somos las Perracas, no lo olvides. Si te vuelves a cruzar en nuestro camino o le hablas a alguien de lo que ha pasado aquí esta noche, más vale que huyas lejos. Aunque al final te encontraremos y desearas no haber abierto la boca.- Sentenció Pili mirando directamente a los ojos del moribundo."