Habían pasado varias semanas desde el incidente a pesar de
ello Pili y Li seguían muy agitadas por lo ocurrido. No hablaban de otra cosa
cada vez que se reunían hasta que una noche.
- Joder es que menuda pasada, sigo acordándome de cuando le
pegaste ese patadón en la boca.- Comentaba Li mientras se preparaba otro
cubata, esa noche se quedaba a dormir en casa de Pili. – Mmm… no se… deberíamos
anunciarnos en el periódico o algo.-
- Jajajaja, si claro… O abrir una oficina en plan detectives
¡No te jode!- Contestaba Pili terminando de secarse el pelo, se acababa de
duchar.
- Tia… ¡Esa idea es cojonuda!- El alcohol empezaba a hacer notar
sus efectos.- ¿Te lo imaginas? Buah, sería la hostia.- La chica imaginaba como
sería ser detective.
La noche trascurrió tranquila mientras las dos chicas
hablaban de la idea de la oficina. El Jack Daniels inundaba sus venas poco a
poco, entre risas y situaciones imposibles. Hasta que finalmente terminaron
durmiéndose.
Los primeros rallos de sol entraban por las rendijas de la
persiana, iluminando tenuemente la habitación. El teléfono comenzó a sonar.
- Hostias, argh… ¿¡quien coño llama al puto teléfono a estas
horas!?- Pili se despertaba sobresaltada y con una horrible resaca.- ¿Quién
es?- Pregunto con la voz ronca.
- Si, estooo… hola… yo…- Una voz suave y dubitativa le
respondía.- ¿Eres… Pili?-
- ¿Quién lo pregunta?- Pili se estaba quedando medio
dormida.
- Esto veras… tu y una amiga tuya ayudasteis a una chica de
mi clase hace unos días… ¿no?- Pregunto la persona al otro lado del teléfono
casi en un susurro.
Hubo un prolongado silencio ya que Pili se había quedado
dormida con el teléfono en la mano. En ese momento Li, que se había despertado
por el ruido, cogió el teléfono de la mano de Pili.
- ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? EH, HOLA- Repetía una voz al otro
lado del teléfono.
- Esto, hola… ¿Quién eres?- Pregunto Li.
- Yo… tu no eres la chica con quien estaba hablando.- El
chico al otro lado estaba confuso.- ¿Quién eres?-
- Pues no, no soy Pili, ella se ha quedado dormida. Yo soy
una amiga suya, Li.- Contestó mientras bostezaba.
- Ah, tu eres la otra chica.- dijo con un hilo de voz.- Verás
vosotras ayudasteis el otro día a una chica y quería pediros ayuda con un
asunto.-
Li se quedó callada unos momentos antes de contestar, no podía
creerlo. Hace cosa de unas horas estaban hablando de abrir una oficina para
ayudar a gente y ahora esto. ¿Sería alguna especie de señal de jodido Dios?
- Si… perdón… es que me acabo de despertar… ¿Quieres que
nosotras te ayudemos?- Li no salía de su asombro.- ¿De que se trata? -
- Bueno… es un tema delicado… ¿Nos podríamos reunir en algún
lugar?-
- Mmmm bien deja que piense. ¿En el bar La Madame a las seis?- A Li le
encantaba ese bar.
- Bien, allí nos vemos. Gracias…- Y acto seguido colgó el teléfono.
Li no salía de su asombro, todavía no se lo creía. Pellizco
a Pili para saber si estaba soñando.
- ¡Ay! Coño, porque cojones me pellizcas.- Pili se despertó
con un intenso dolor en el brazo.
