Unos pasos detrás de ella hicieron que sus niveles de
ansiedad aumentaran, cuando de pronto una mano tapo su boca. El grito quedo
amortiguado y los ojos de la muchacha miraban de un lado a otro intentando ver
algo.
-Shhhh, guarda silencio putita, si te portas bien no saldrás
herida.- Susurró una voz grave en su oído.- Y ahora te vas a estar quietecita
mientas me aseguro.- El hombre ato un pañuelo rojo, amordazando así a la chica.
La dio la vuelta y la muchacha finalmente vio la cara de su
agresor, un hombre de mediana edad, casi totalmente calvo, con unos ojos
cargados de lujuria en ese momento. La tiró al suelo, le subió la falda y le
arranco las bragas. La muchacha esta muerta de miedo, no hacia otra cosa nada más
que llorar.
-Joder tia, mira que tarde es, te dije que mañana tenía que
madrugar.- Dijo Pili mientras aceleraba el paso.- Mañana tengo que ir a la puta
mierda esa.
- Relaja la raja, que no es tan tar…- Decía Li cuando Pili
la mando callar.
- Chsss, Li escucha ¿Lo oyes?- Susurró esta a Li.
Se quedaron unos segundo escuchando
percibiendo los sollozos provenientes de una callejuela cercana. Ambas chicas
se acercaron sigilosamente al sitio de donde venían los sollozos.
Se asomaron por la esquina y vieron como el calvo se bajaba
los pantalones y a la muchacha llorando, tirada abierta de piernas. Las chicas sintieron
en ese momento una mezcla de sentimientos asco, desprecio, pena, miedo… Pili
fue la primera en reaccionar se abalanzo contra el tio, propinándole un buen
empujón con el hombro, que derribo al violador al suelo. Li aparecía justo
detrás de ella y le asestó una patada con toda su fuerza y su rabia en los
cojones. Y luego otra y otra y otra más.
-¡¡¡HIJO DE LA GRAN PUTA ,
CABRÓN DE MIERDA, DESHECHO DE LA
SOCIEDAD , PUTO SALIDO DE MIERDA…!!!- Gritaba Li mientras le
pateaba la entrepierna.
El violador calvo se retorcía de dolor, de su garganta solo
salían gritos de horror y comenzó a llorar. Mientras Pili ayudaba a la muchacha a
ponerse en pie y le quitaba el pañuelo de la boca.
- Tranquila, tranquila, ya pasó.- Dijo mientras abrazaba a
la chica.- Li ¡Ya basta!- Grito Pili.- Creo que ese hijo de puta no podrá
volver a usar su pajarito por mucho tiempo.- Sentencio mientras dejaba a la
muchacha y se acercaba a Li.
En ese momento la ira de Pili se dejo notar en la boca del
violador, el puntapié que le propino en toda la boca hizo que parte de su
dentadura saltase por los aires.
- Valiente hijo de la grandísima puta. Mas te vale que no
volvamos a verte o la próxima vez… la próxima vez…- Pili dudó, en ese momento
se dio cuenta de que habían hecho.
-Te mataremos puto cobarde de mierda.- Li terminó la frase,
su mirada hacia el hombre era tan fría como el hielo, fría y sincera. Hasta el
calvo se asustó.
Las tres chicas salieron de la callejuela, acompañaron a la
muchacha a su casa. Esta no dijo nada en todo el camino salvo un gracias al
final. Cuando por fin se quedaron sola.
-¿Hostias tia que cojones hemos hechos?- Pili se sentía
rara.
-Joder que puto subidón, esto es mejor que todo el alcohol y
las putas drogas juntas.- Li estaba eufórica.- Hemos salvado a una chica de un
jodido violador, somos Heroínas jajajaja.- Li dejo escapar una risa nerviosa.
- Tia, nunca creí que fuera capaz de hacer algo así, dios
que chute de adrenalina.- la eurforia de Li era contagiosa.- Hostias ¿Como nos
ha llamado el hijo puta ese? –
- Perracas, creo- Respondió Li.
- Perracas…Mmmm. Me gusta…- Dijo Pili mientras pasaba la
mano sobre los hombros de Li.
- Cuidado delincuentes ha llegado las…- Comenzó a decir Li.
- PERRACAS.- Gritaron las dos al unísono.
No hay comentarios:
Publicar un comentario